jueves, 6 de octubre de 2011
"Arriesgar no es ganar... o tal vez sí."
Una vez vi una película en la que el protagonista hablaba de lo triste que es hacer el amor por última vez sin saber que es la última vez.
Supongo que lo mismo pasa con todas las cosas de la vida: el último beso, la última carcajada, la última taza de café, la última puesta de sol, la última vez que te pones debajo de un aspersor para que te moje, la última vez que comes un helado de cucurucho y te pones perdida, la última vez que sacas la lengua para atrapar un copo de nieve. Nunca se sabe.
Pero yo creo que es mejor así, porque si no sería casi imposible despedirse. Saber que vas a hacer algo por última vez es como pensar que tienes que lanzarte por un precipicio: lo único que quieres hacer es tirarte al suelo y olerlo, besarlo, aferrarte a él con todas tus fuerzas.
Supongo que todas las despedidas son como lanzarse al vacío. Lo peor es decidirse. Luego, cuando ya estás en el aire, no te queda más opción que dejarte ir.
miércoles, 5 de octubre de 2011
Primero gritas, gritas muy fuerte. Quizás sea por rabia, pero tal vez sea por impotencia; por no poder cambiar lo que va a pasar a continuación.
Después te das cuenta de que de nada sirve enfadarte con el mundo, porque ya no hay nada que hacer. Es entonces cuando te hundes, te vienes abajo... lo más doloroso de las palabras que duelen es la certeza de que llevan algo de razón. Eso es lo peor.
Pero después sientes pánico de no poder volver a ver lo que más quieres en este mundo. Tienes que hacer algo... tienes que luchar por ello. Y sí, puede costarte muchas cosas, muchas... pero estás dispuesta a arriesgarlo todo para poder conseguirlo.
"Vente, pero espérate un ratito que me inyecte tu mirada en dosis, que me vienen ganas... porque siempre estás ausente. Porque cuando veo tus ojos todo arde y me consumo despacio por tocarte."
lunes, 3 de octubre de 2011
A pesar de considerarte una persona bastante débil, siempre has intentado ir en contra a esto y luchar por lo que querías. Siempre, aunque te hubiera resultado prácticamente imposible.
En cambio, siempre llegas a un límite. Un límite en el que terminas por estar cansada; cansada de tanta repetición de situaciones, cansada de tener siempre que armarte de valor, cansada de tener que aparentar ser fuerte.
Aunque sepas que para conseguir todo aquello que quieres es imprescindible mantenerse bien firme y arrasar con todo por lograrlo, sabes perfectamente que lo más fácil al fin y al cabo, es huir.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)


