viernes, 1 de junio de 2012
sábado, 12 de mayo de 2012
Me escapo entre las nubes que se alejan... el cielo es infinito para el pájaro entre rejas. Las formas que dibujan me miran con tristeza y desde la ventana de este tren, no podré volver a verlas.
Están tapando el sol, lo quieren para ellas. Nubes que lastimas caminan de puntillas; fingen, se retuercen, hacen ver que se enamoran. Quédate a ver como las nubes lloran.
Disimularé este miedo al contacto con tu cuerpo. Ahora mira como me deshielo, tú hazlo cuando tengas tiempo, y yo te espero. Hecho de menos tus abrazos poliédricos cubriendo los ángulos agudos de mi cuerpo... cuando el pasado sólo piensa en el recuerdo yo me imagino un futuro pluscuamperfecto.
He dado vueltas en la cama, aunque no encuentro la postura para dormirme. Aunque no estés aquí dentro cierro los ojos y lo intento. Me duelen las costuras de los sueños que no tengo...
miércoles, 11 de abril de 2012
"En este período y durante todas estas peripecias continué viviendo como siempre, sólo para mis adentros. La vitalidad externa no podía conmoverme porque no la conocía; rechazaba todas sus posibles tentaciones y llegó un momento en que creía cosa sencilla seguir sin titubeos la línea que me había impuesto de antemano. Soportaba una existencia obtusa, roma, sin prominencias. Claro que tampoco las añoraba. Me había hecho a vivir así y cualquier pasajera variación me desazonaba revolviendo en mi alma el poso de mi pesimismo. De esta manera casi logré el punto de estabilidad que buscaba de tantos años atrás: vivir autónomamente, sin conexiones cordiales, sin afectos..."
sábado, 17 de marzo de 2012
Duele, la vida como un puñal hay veces que duele; y nada tiene que ver con tu boca que hecha para besar hay veces que muerde, que anuncia cordura y a veces se vuelve loca. Y duele porque la piel no es materia inerte, y duele porque el querer es dolerse a veces.
Tiembla, la vida como con miedo hay veces que tiembla; y nada tiene que ver con el aire que mueve tu ropa en noches de luna escueta... que aprieta, suelta y evoca y me enloquece. Y tiembla por los latidos que tú provocas, y también porque el querer es temblar a veces.
Y cada uno en su camino va cantando espantando sus penas, y cada cual en su destino va llenando de soles sus venas... Y yo aquí sigo en mi trinchera, corazón, tirando piedras contra la última frontera; la que separa el mar del cielo del color de tus maneras, la que me lleva a la guerra... a ser semilla en la tierra.
Y no me pidas tanto corazón, que tengo poco aire en el pulmón. Lo que tengo es un castillo en el cielo. Si viene la guadaña a mi rincón, enjuágame la frente en tu sudor y le das un beso a todos si me muero.
Ríe, la vida como un volcán hay veces que ríe; y nada tiene que ver con el tiempo... se ríe porque para ella somos tan leves como el humo azul que del pudor se desprende. Y ríe porque tu llanto se lo merece, y también porque el querer es reírse a veces.
Vive, la vida por compasión hay veces que vive; y nada tiene que ver con la muerte... y cuando llegue ese instante déjame verte, que no hay mayor libertad que tenerte enfrente. Y que nadie sea absuelto por no quererse, y vive porque el querer es vivir con creces. Y si todo es semilla no me dolerá la astilla, que sangran de mi costado tus andares de chiquilla... Y no me digas nada, déjame a mí en mi ventana. Con los pies del otro lado, yo me fumo mis mañanas.
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