martes, 30 de noviembre de 2010

Recuerdos.









- Una mujer no acepta un regalo de un hombre al que no puede demostrar su agradecimiento.
Las palabras eran firmes, pero el tono lo era menos. Respondí con acento falsamente ofendido:
- No es ningún regalo. ¡Compro este objeto porque le tengo aprecio!
- ¿Y por qué ibas a tenérselo?
- Es un recuerdo.
- ¡Pero si es la primera vez que lo ves!
Basta a veces con vislumbrarlo para que un objeto se convierta en insustituible.

Se ruborizó. Nuestras miradas se cruzaron.

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