lunes, 6 de diciembre de 2010

Rayos de sol.











Nos gusta despertarnos y poder ver un pequeño rayo de sol filtrarse por el cristal de la ventana, acercarnos a ella y comprobar que está soleado, que no llueve. Nos gusta sentarnos a la mesa y poder oler el aroma de nuestra comida preferida. Igual que se nos ilumina una sonrisa cuando alguien a quien deseamos ver, grita nuestro nombre entusiasmado.
Afortunadamente, no todos los días pasan todas esas cosas. Y digo afortunadamente, porque si la vida estuviera construida únicamente de buenos momentos, nada tendría sentido. Son los momentos malos los que hacen que, cada buen instante, esté cargado de ilusión y esperanza.

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