Después de tanto tiempo intentado evadirte de la situación, de esos pensamientos que siguen habitando en el más recóndito espacio de tu corazón, después de todo lo pasado, sigues acordándote de todo cuando llega la fecha señalada.
Y es que ya no importa si es invierno, verano o primavera; si hace frío o calor; si estás feliz o triste. Parece, finalmente, que sea el día que sea, la época que sea, y te encuentres en la situación que te encuentres, vas a seguir recordando. Recordandolo. Recordándole.
Pero, sobretodo, hay fechas en las que cada detalle se amplifica, convirtiéndose en un mundo, y haciendo la lucha diaria aún más compleja y difícil.
Cuando miras la hora, cuando escuchas la radio, cuando ves la televisión, cuando en clase de matemáticas intentas hallar el resultado de una constante,... En esas ocasiones y en muchas otras, aparece ese número que tan sólo con su pronunciación hace que se te encoja el corazón.
Lo peor, sin duda, es levantarte y darte cuenta del día que acaba de amanecer. Y comienzas a hacer tu rutina diaria, como cada día, pero en el fondo, es distinto. Observas que la gente sigue igual, que parece que para ellos nada cambia, que es otro día cualquiera, otro día más...
Vas caminando por la calle, todo igual. En cambio, justo en ese día es cuando más recuerdas todo. Cualquier mínimo detalle hace que vuelvas a rememorar esos tiempos.
Pero, al fin y al cabo, después de tanto tiempo igual, ya estás acostumbrada. Has de reconocer que 'eso' ha pasado a formar parte de tu vida, ha pasado a ser parte de ti. Si algún día tuvieras la opción de hacerlo desaparecer de tu mente, quizás, pese a todo, no lo harías. ¿Por qué?
Porque siempre todos los momentos buenos, ganan a los malos.



me parece muy mal que sea tan largo ahora me toca leer muchoo mas jooo voy a ello jejej
ResponderEliminarajajajaj ^^
ResponderEliminar