Después de tanto tiempo sufriendo la misma condena, aprendí a mirarte con otros ojos. Aprendí a mirarte con los ojos del que se resigna a dar por perdido lo único que le queda. Y te aseguro que se hace duro, durísimo, verte estar como si nada, ver que en este mundo todo sigue igual... menos yo, claro. Se hace insoportable diría yo, el tener que toparme día a día con los mismos recuerdos, con las mismas fotografías, los mismos mensajes. No es justo. Sigo pensando que no lo es. Aunque, como te dije, en el fondo me lo vine mereciendo desde hacía mucho. Tan sólo estoy pagando todo el dolor que causé, quizás sin querer, pero lo causé.
Aunque duela decirlo, me fui acostumbrando a estar sin ti. Me acostumbré a cada vez que caía derrotada de una de las batallas, mirar a mi lado y ver que ya no estabas. A estar días enteros esperando oír el teléfono sonar, para poder escuchar tu voz al otro lado, aunque fuera para que me gritaras. A intentar dormirme y sólo pensar que te dejé ir, que probablemente nunca voy a poder recuperar lo que no supe un día aprovechar. A que la gente crea que estoy bien, tan sólo porque ven una sonrisa que se esfuerza por dejar atrás ese dolor.
Pese a todo, tuve mucho. Y aunque sepa que ya nada de lo que antes éramos va a volver, que ya nunca podré sonreír por ti, me siento agradecida. Muy agradecida.
Ayudaste a que escapara de mis mentiras, que escapara de un engaño que tan sólo intenté hacerme a mí misma. Y después me recibiste con los brazos abiertos, me lo permitiste todo. No creo que esté exagerando si digo que me venerabas.
Nunca había conocido a alguien como tú. Nunca. Y aunque siga siendo demasiado joven para saberlo, confío en que nunca, de todas las personas que pasen por mi vida, alguien se asemejará a ti ni en lo más mínimo. Y aunque a veces me haya jugado malas pasadas hacerle caso al corazón o a la cabeza, tengo que remitirme a ellos. Porque, repito, que por una vez en la vida mi corazón y mi cabeza están absolutamente de acuerdo respecto a ti, aunque ya sea demasiado tarde.

No hay comentarios:
Publicar un comentario