sábado, 1 de enero de 2011

Nuevo año.



Creía que a pesar de no creer en eso de los propósitos para un nuevo año, al menos podía empezar con buen pie este año que entraba. Creía que a pesar de haber estado la mayor parte de los días acordándome de ti y recordando todo lo vivido, al menos podía empezar de otra manera este año, podía evadirme de todo aquello para pasar un buen rato con los míos.
Pero no, no bastaba con haber estado los doce meses del año, las cuarenta y ocho semanas del año y cada uno de los días de esas semanas pensándote. No, no bastaba.
Quién se iba a esperar, además, el verte. Ese cruce de miradas lejanas. Después de tanto tiempo sin saber de ti, después de tanto sin encontrarme contigoAlgo inesperado, tal vez. Aunque más inesperada la reacción, por supuesto. Algo hubo que no me gustó, no sabría decir el qué, pero algo fue. Me hubiera gustado poder acercarme a ti, y sin rozarte siquiera, susurrarte cuatro palabras al oído: ‘Te echo de menos’. Tan sólo esas palabras habrían bastado, no habría querido decir nada más.

No hay comentarios:

Publicar un comentario