Si pudiera entregarte el mundo en bandeja de plata, ¿cambiaría algo? Seguirías enfadado conmigo. Si pudiera encontrar entre una docena de rosas, cuál regalarte... seguirías estando triste. En realidad, voy a ser como soy. No me siento culpable por las mentiras que has dicho. Puedes intentar hundirme, pero te aseguro que no lo conseguirás. Haz lo que sueles hacer. Ódiame, porque voy a seguir siendo yo.
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