domingo, 20 de febrero de 2011
And I still love you.
Ella rebosaba ira por todo su cuerpo. Apenas podía contener la rabia que había estado guardando. No podía ser, no. No podía ser. No podía ser que por aquella insignificante causa todo terminara. Pero le había herido, le había hecho daño en lo más profundo. Ahora ella solamente quería dejar a un lado todo, no mirarle, no dirigir palabras hacia él, olvidarse de la persona que más amaba en el mundo. Pero se le había olvidado que eso era imposible, se le olvidó que eso era una tarea que no estaba aún al alcance de su mano, y que quizás nunca lo estaría.
Aunque intentaba aparentar que prefería no verle, que prefería no tener que escuchar sus palabras de arrepentimiento, en realidad añoraba su mirada. Añoraba su dulce boca, sus palabras, su manera de moverse. Le añoraba hasta rozar la locura. Pero estaba aprendiendo a ser fuerte, o al menos a aparentar serlo.
Llegó allí con un gran miedo que le inundaba. Tenía miedo a no saber qué decir, a no saber reaccionar ante él. Tenía miedo a no poder resistir abrazarle con todas sus fuerzas, y susurrarle cuánto le había echado de menos ese tiempo.
Pero se vistió con la mejor de sus corazas, y decidió enfrentarse a ello. Iba preparada para ser fría, dura, distante... Pero ella no contaba con aquello. Cuando llegó y vio al que era el hombre de su vida con esa rosa en la mano, mirada tierna y ojos llorosos, se le calló el mundo encima.
Entonces no tuvo más remedio que dejar a un lado su defectuosa coraza, y dar paso a todos esos recuerdos. Momentos juntos...
Cuando él le dijo lo que realmente sentía. Cuando él intentó besarle. Cuando aquel sueño compartido pasó a formar parte de una realidad casi imaginaria...
Tuvo que abrazarle llorando, tuvo que hacerlo. No pudo resistir un segundo más. Le dio igual que la gente les estuviera mirando, le dio igual no parecer fuerte, le dio igual abalanzarse sobre él hasta casi tirarlo al suelo.
Un beso. Un beso de alivio, dulce, revitalizante.
Y esa rosa... para ella no era una simple rosa roja. No, para ella era mucho más que eso. Simbolizaba todo lo que habían construido juntos, todo lo que para ella pasara lo que pasara nunca iba a poder derribar.
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