domingo, 27 de febrero de 2011





Una silla sigue siendo una silla, incluso cuando no hay nadie sentado en ella. Pero una silla no es una casa… y una casa no es un hogar, cuando no hay nadie allí para abrazarte fuerte. Y no hay nadie allí, a quien poder dar un beso de buenas noches.
Una habitación sigue siendo una habitación, incluso cuando en ella sólo hay penumbra. Pero una habitación no es una casa… y una casa no es un hogar cuando los dos estamos apartados, y uno tiene roto el corazón.
De vez en cuando digo tu nombre, y de repente aparece tu cara. Pero es sólo un juego de locos… Y cuando acaba, acaba en lágrimas.
Así que, pequeño, ten corazón. No dejes que un error nos separe. Yo no debería vivir solo, convierte esta casa en un hogar. Cuando suba los escalones y gire la llave, por favor, que estés allí… todavía enamorado de mí.




Con sólo una caricia, me pierdo en este mar...

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