viernes, 31 de diciembre de 2010

Adiós.




Dentro de unas horas, daremos paso a un nuevo año. Otro año más. El tiempo es tan relativo.
Puedes albergar la esperanza de que con el nuevo año vendrán nuevas ilusiones, nuevos propósitos, y lo que fue algo malo dejará de serlo y nos dará esperanza de nuevo.
Pero no quiero mentirme; las ilusiones son las mismas, quizás rotas, y los propósitos nunca se cumplen.

martes, 28 de diciembre de 2010



'Prometo que estaremos juntos hasta el fin de mi vida. Me basta con cerrar los ojos para poder ver dos ancianos cogidos de la mano. Somos nosotros, pequeña.'
Un soplo de aire fresco puede ser suficiente para romper promesas, por muy sólidas que estas sean.



Hace ya un año, quién lo diría. Un año de todas esas paranoias, celos, mentiras... No creas que lo hacía por gusto, ni por diversión; tan sólo porque me importabas, sólo eso. Y ya te lo demostré en varias ocasiones,... me dio igual todo. Todo mientras estuvieras tú.

domingo, 26 de diciembre de 2010

Aunque no te pueda ver.



'Si ayer tuviste un día gris, tranquila. Yo haré canciones para ver si así consigo hacerte sonreír.
No tengo más motivos para darte que éste miedo que me da no volver a verte nunca más.
Creo ver la lluvia caer en mi ventana, te veo pero no está lloviendo; no es más que un reflejo de mi pensamiento. Hoy te echo de menos.
Yo sólo quiero hacerte saber, estés donde estés, que si te falta el aliento yo te lo daré. Si te sientes sola, háblame, que te estaré escuchando aunque no te pueda ver.Aunque no te pueda ver.'

martes, 21 de diciembre de 2010

Remember.





Después de tanto tiempo intentado evadirte de la situación, de esos pensamientos que siguen habitando en el más recóndito espacio de tu corazón, después de todo lo pasado, sigues acordándote de todo cuando llega la fecha señalada.
Y es que ya no importa si es invierno, verano o primavera; si hace frío o calor; si estás feliz o triste. Parece, finalmente, que sea el día que sea, la época que sea, y te encuentres en la situación que te encuentres, vas a seguir recordando. Recordandolo. Recordándole.




Pero, sobretodo, hay fechas en las que cada detalle se amplifica, convirtiéndose en un mundo, y haciendo la lucha diaria aún más compleja y difícil. 
Cuando miras la hora, cuando escuchas la radio, cuando ves la televisión, cuando en clase de matemáticas intentas hallar el resultado de una constante,... En esas ocasiones y en muchas otras, aparece ese número que tan sólo con su pronunciación hace que se te encoja el corazón.
Lo peor, sin duda, es levantarte y darte cuenta del día que acaba de amanecer. Y comienzas a hacer tu rutina diaria, como cada día, pero en el fondo, es distinto. Observas que la gente sigue igual, que parece que para ellos nada cambia, que es otro día cualquiera, otro día más...
Vas caminando por la calle, todo igual. En cambio, justo en ese día es cuando más recuerdas todo. Cualquier mínimo detalle hace que vuelvas a rememorar esos tiempos.




Pero, al fin y al cabo, después de tanto tiempo igual, ya estás acostumbrada. Has de reconocer que 'eso' ha pasado a formar parte de tu vida, ha pasado a ser parte de ti. Si algún día tuvieras la opción de hacerlo desaparecer de tu mente, quizás, pese a todo, no lo harías. ¿Por qué?
Porque siempre todos los momentos buenos, ganan a los malos.

domingo, 19 de diciembre de 2010



Fíjate, es curioso. Padres e hijos, abuelos y nietos, marido y mujer, hermanos, novios, amigos...
Busques donde busques, siempre hallarás amor.

jueves, 16 de diciembre de 2010



A lo que damos importancia, es a lo que menos la tiene. Valoramos cosas materiales, cosas que parecen darnos felicidad. Pero no nos percatamos de que hay cosas que no podemos ver o tocar, pero que podemos sentir; y que nos aportan otro tipo de valores.
Y es que una idea es mejor monumento que una catedral.

martes, 14 de diciembre de 2010

'Libre'



Un barco lleva una importante carga de un puerto a otro. A medio trayecto, le sorprende una tremenda tempestad. Parece que la única forma de salvar el barco y la tripulación es arrojar por la borda el cargamento, que además de importante es pesado.
El capitán del navío se plantea el problema siguiente: «¿Debo tirar la mercancía o arriesgarme a capear el temporal con ella en la bodega, esperando que el tiempo mejore o que la nave resista?»
Desde luego, si arroja el cargamento lo hará porque prefiere hacer eso a afrontar el riesgo, pero sería injusto decir sin más que quiere tirarlo. Lo que de veras quiere es llegar a puerto con su barco, su tripulación y su mercancía: eso es lo que más le conviene. Sin embargo, dadas las borrascosas circunstancias, prefiere salvar su vida y la de su tripulación a salvar la carga, por preciosa que sea.
¡Ojalá no se hubiera levantado la maldita tormenta! Pero la tormenta no puede elegirla, es cosa que se le impone, cosa que le pasa, quiera o no; lo que en cambio puede elegir es el comportamiento a seguir en el peligro que le amenaza. Si tira el cargamento por la borda lo hace porque quiere... y a la vez sin querer. Quiere vivir, salvarse y salvar a los hombres que dependen de él, salvar su barco; pero no quisiera quedarse sin la carga ni el provecho que representa, por lo que no se desprenderá de ella sino muy a regañadientes. Preferiría sin duda no verse en el trance de tener que escoger en re la pérdida de sus bienes y la pérdida de su vida. Sin embargo, no queda más remedio y debe decidirse: elegirá lo que quiera más, lo que crea más conveniente.
Podríamos decir que es libre porque no le queda otro remedio que serlo, libre de optar en circunstancias que él no ha elegido padecer.

domingo, 12 de diciembre de 2010

Son pequeñas cosas.




Como casi siempre, son las pequeñas cosas las que consiguen sacar más sonrisas. Un café a las cuatro, la siesta de después de comer, una peli cuando te sientes triste, una foto de alguien a quien aun no has olvidado, una entrada del cine de hace mucho tiempo, una canción, un recuerdo, un suspiro...
Pero siempre hay algo que deseas con mucha fuerza, por muy poca importancia que puedan darle los demás. Te da igual, para ti tiene más importancia que ninguna otra cosa en el mundo.

jueves, 9 de diciembre de 2010







Todo siempre sucede por algo. O bien algo sucede por una relación causa-efecto, o porque simplemente eso debe pasar así.
Y lo más frustrante es ver cómo esa relación de causa-efecto, parece no cumplirse.
Cuando llevas años sembrando esa semilla, y por consecuencia llevas años recogiendo el fruto que esperabas; y de repente la semilla deja de germinar.

lunes, 6 de diciembre de 2010

Rayos de sol.











Nos gusta despertarnos y poder ver un pequeño rayo de sol filtrarse por el cristal de la ventana, acercarnos a ella y comprobar que está soleado, que no llueve. Nos gusta sentarnos a la mesa y poder oler el aroma de nuestra comida preferida. Igual que se nos ilumina una sonrisa cuando alguien a quien deseamos ver, grita nuestro nombre entusiasmado.
Afortunadamente, no todos los días pasan todas esas cosas. Y digo afortunadamente, porque si la vida estuviera construida únicamente de buenos momentos, nada tendría sentido. Son los momentos malos los que hacen que, cada buen instante, esté cargado de ilusión y esperanza.

sábado, 4 de diciembre de 2010

Ingenua.





A veces las cosas precipitadas, con sentimientos precipitados, pueden crear confusiones.
Aunque consideres que todo es adecuado, que todo es como debe ser; es justo cuando te faltan los pilares que te sujetan cuando te vas a dar cuenta de tu inmenso error. Ingenua.
Siempre será igual.

jueves, 2 de diciembre de 2010

Tú.




Te echo de menos; igual que se echa de menos el tiempo que pasa, con tu pelo rizado jugando a robarme la almohada. Te echo de menos; igual que me falta algún sueño todas las mañanas, como tu ropa tirada en el suelo y tu y yo deshaciendo la cama.
Extraño, la torpeza en tus labios. Esa risa, la prisa, este miedo y estas noches que nunca se acaban
Menos que nada me da tu mirada enredada entre tanto silencio.

*______*



Dormir en tus brazos es viajar a un mundo irreal, perdido en el tiempo. Sentir el contacto de tu piel...

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Ingenuo.











¿Cuántas noches he pasado aquí, refugiado en su almohada... pretendiendo enamorarla
Hoy he gritado su nombre. A veces he llegado a creer que vendría aquí a mi lado.

martes, 30 de noviembre de 2010

Recuerdos.









- Una mujer no acepta un regalo de un hombre al que no puede demostrar su agradecimiento.
Las palabras eran firmes, pero el tono lo era menos. Respondí con acento falsamente ofendido:
- No es ningún regalo. ¡Compro este objeto porque le tengo aprecio!
- ¿Y por qué ibas a tenérselo?
- Es un recuerdo.
- ¡Pero si es la primera vez que lo ves!
Basta a veces con vislumbrarlo para que un objeto se convierta en insustituible.

Se ruborizó. Nuestras miradas se cruzaron.

lunes, 29 de noviembre de 2010

Un hilo de esperanza.







Se interrumpió, pues yo me había puesto en pie de un brinco. 
No quería oír ni una palabra de tales calumnias ni siquiera de su boca exquisita. ¿De qué huía así: de la verdad o de la mentira? No lo sé. Lo único que tenía importancia ya era el amor que acababa de nacer en mi corazón y en el suyo. Cuando se levantó para despedirse de mí, había inquietud en sus ojos. Mi precipitada marcha la había ofuscado un poco. Tuvo que sobreponerse a su timidez para decirme:
-¿Volveremos a vernos alguna vez?
Hasta el fin de mi vida.

Rocé sus labios con los míos. Su mirada estaba de nuevo ofuscada, pero por la felicidad y el vértigo de la esperanza.